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“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto, “Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.” Marcos 5:25-27, 34
Para esta mujer le bastaba solamente tocar el manto de Jesús para ser sana y así lo hizo. Jesús sabía que había salido poder sanador de Él e identificó luego quien había tocado su manto, y le dijo: “Hija, TU FE te ha hecho salva...”. Es la FE lo que mueve la mano de Dios, es la FE la que Dios honra cuando tú te acercas a Él creyendo que Él te puede ayudar. Esta mujer había llegado a su punto de desesperación, llevaba 12 años enferma, todos sus recursos se habían agotado, su dinero se había terminado, cada vez le iba peor. Sin embargo, cuando escuchó de Jesús no se quedó con los brazos cruzados ni mucho menos desanimada, al contrario su enfermedad fue un buen motivo para expresar su Fe y allí tenemos los resultados.

Dios hará lo que tú no puedes hacer, pero tú tienes que hacer lo que Dios ha dicho que hagas: CREER EN ÉL. Esta mujer no permitió que la multitud se interpusiera en lo que ella estaba dispuesta a alcanzar: su sanidad. Cuando tú tienes una necesidad, no debe importarte las barreras que se levantan en contra tuya para impedir ver la mano de Dios obrando a tu favor. Esta mujer no necesitó que Jesús siquiera le dirigiera la mirada, mucho menos la palabra y fue sana por su fe en el Señor ¡Todo es posible si puedes creer!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio