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¡Shalom!


Nuestro Dios es un Dios proveedor. Tengamos plena confianza que Él siempre suplirá nuestras necesidades.

“No tienen que irse —contestó Jesús—. Denles ustedes mismos de comer.” Mateo 14:16 NVI

 

¡Qué tarea tenía por delante el Señor ese día! Había cinco mil hombres, además de las mujeres y los niños. Alimentar semejante multitud en el acto pudiera parecer nada menos que imposible. Es natural que los discípulos dijeran: “Despide a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren algo de comer”.  Y es normal que se alarmaran cuando oyeron la respuesta: “No tienen que irse; denles ustedes mismos de comer”. Sus corazones deben haber desfallecido mientras sus ojos recorrían una y otra vez la multitud agitada y hambrienta. El hecho de tener que alimentar a tanta gente no perturbó al Señor. En realidad, le preguntó a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coman estos? Pero de inmediato aprendemos que lo decía para probarle. Tengamos plena confianza que el Señor Jesús siempre suplirá nuestras necesidades. Como Dios proveedor, no permite que la harina de la tinaja escasee ni que el aceite de la vasija se acabe. El rey David dio testimonio diciendo: “Ni antes cuando era joven, ni ahora que ya soy viejo, he visto jamás gente honrada viviendo en la miseria; ni tampoco que sus hijos anden pidiendo pan.” Salmo 37:25 TLA. ¡Jehová JIREH, el Señor es mi proveedor!

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio