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"Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda. Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas; Se juntaron las corrientes como en un montón; Los abismos se cuajaron en medio del mar" Éxodo 14:29; 15:8
¡Qué extraordinaria experiencia tuvo Israel! Tremenda victoria de Dios a favor de su pueblo, y como era de esperar, se produjo el más grande regocijo por lo que el Señor había hecho. Pero tres días después, vemos a estas mismas personas, ante la escasez de agua, quejándose y renegando contra el mismo Dios quien los había librado de caer en manos del enemigo y empezaron a cuestionar su presencia entre ellos: ¿Dónde está nuestro Dios? ¿Está Él con nosotros o no? Qué poco, o casi nada nos dura el gozo del milagro recibido, nos olvidamos "rápidamente" de lo que Dios obró a nuestro favor y reaccionamos muchas veces como si nunca hubiésemos recibido nada o que Dios no estuviese con nosotros. Recuerda, que el enemigo siempre querrá quitarte el gozo de lo vivido, la alegría de tu victoria y hacer que desconozcas o dudes de la presencia de DIOS en los momentos de las diferentes pruebas.
El gozo de ayer no lo pierdas hoy, y el gozo de hoy no lo pierdas mañana, porque SIEMPRE Dios estará contigo en los momentos más difíciles de tu vida, con ÉL recibirás lo que nunca has recibido, verás lo que nunca viste y conquistarás lo que nunca hasta aquí conquistaste.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio