Estas palabras fueron dirigidas por el apóstol Pablo a Filemón para recibir a Onésimo, otro de sus hijos espirituales. Todos los días de tu vida vas a ser probado en relación a la obediencia.
¿Ya no quieres seguir perdiendo lo bueno de Dios para ti? Entonces tienes que hacer un alto a lo que tú sabes que necesitas ser obediente. Jesucristo fue el ejemplo más sublime de obediencia a nuestro Padre Celestial. Él dijo: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” San Juan 6:38. Jesús dedicó toda Su vida a obedecer a Su Padre, a pesar de que no siempre era fácil para Él, siendo tentado en todo aspecto como otros seres mortales. En el Huerto de Getsemaní oró a Su Padre, diciendo: “…Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” S. Mateo 26:39. Gracias a que Jesucristo obedeció la voluntad del Padre hizo posible la salvación para todos nosotros.
Ser obediente a Dios NUNCA FUE FÁCIL, pero cuando decides serlo empezarás a experimentar la grandeza de Dios sobre tu vida y donde lo oculto de Dios reservado para ti se hará visible en tu diario vivir.

Los amamos
Hernando y Mary Aparicio
Pastores: Iglesia del Nazareno Avivamiento y Fuego.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio