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¡Shalom!


Hoy declaro que Tú mi Dios estás conmigo y no tengo nada que temer.

"Las palabras del justo animan a muchos, pero a los necios los destruye su falta de sentido común." Proverbios 10:21 NTV

Tú tienes que verte  como Dios te ve, tienes que pensar de ti como Dios piensa y tienes que hablar de ti como Dios lo hace.  Es bueno VER por la fe lo que anhela tu corazón, pero también debes HABLAR  palabras de fe sobre tu vida misma. Las palabras tienen enorme influencia en lo espiritual, y en el instante que HABLAS algo bueno o malo inmediatamente tus palabras se alinean en el mundo espiritual. A veces tú mismo eres tu peor enemigo porque estás hablando siempre de tu tristeza y dolor y de todo lo malo que te pasa. La Escritura dice que somos atrapados por las palabras de nuestra propia boca. Las palabras negativas impedirán que usted salga adelante, por eso tenemos que aprender a guardar nuestros labios y HABLAR  palabras llenas de fe sobre nosotros mismo. Cada día que despiertes, después de orar, comienza a hablar palabras de fe y victoria en el Nombre de Jesús, alineando tus pensamientos y palabras con las de Él.  Como por ejemplo: "Señor, Tú estás conmigo y no tengo porque temer". Hoy tendrás que hacer algo más que meditar y creer; tendrás que HABLAR O DECLARAR palabras de fe y victoria sobre tu vida, familia, trabajo y sobre tu prójimo. 
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio