¿Quieres leer con música?

Dale Play

¡Shalom!


Quiero asegurarte que entregarnos en manos de Cristo sin reservas es precisamente la experiencia más gloriosa del mundo.

«Me dijo: “Ya todo está hecho”» (Apocalipsis 21:6).

 

Muchas personas se pasan la vida haciendo, pero pocas terminan de hacer lo que empezaron. Pocos son los que resuelven una cosa y saben que se logró, y pueden decir: “Está hecho”. En momentos como esos podemos tocar a Dios y el fuego en nuestra alma nos asegura que algo se resolvió para siempre. La fe implica apropiarse de Dios firmemente, asirse de él con todo nuestro ser, con una inconmovible entrega a Dios. Para aprender a flotar uno tiene que abandonarse al agua de manera total; tiene que creer que el agua es capaz de sostenerle. De la misma forma usted debe dar este paso de entrega y después mirar a Dios con confianza y decir: “Está hecho”. Nuestra parte es entregar a Dios lo que no podemos y nos perturba, la parte de Dios es actuar en el mismo momento que decidimos “abandonarnos” a Él, entonces solo así Jesús hará realidad el descanso que necesitamos. Una cosa es asumir y otra es creer que Él ha tomado la responsabilidad de lo que le hemos entregado. La fe debe repetir la promesa de Dios y atreverse a decir: “Está hecho”, “El asunto está terminado”, puesto que Él se ha hecho cargo. Proceda ahora mismo como si ya se hicieron realidad las promesas de Dios y “llame las cosas que no son como si fuesen” y Dios hará que lo que usted da por hecho lo que cree. Usted llegará a experimentarlo. Entregarnos a Cristo sin reservas es precisamente la experiencia más gloriosa del mundo.

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio