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¡Shalom!


Debemos aceptar que lo valioso nunca está a la mano y no se consigue fácilmente, sino que demanda mucho esfuerzo, fe y convicción.

“También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.” S. Mateo 13:45-46 RVR1960

La perla es una piedra apreciada por su distintiva belleza y su gran valor monetario. Una perla es producida por una sustancia llamada nácar que liberan las ostras como mecanismo de defensa al ser atacadas por un cuerpo extraño que puede tratarse de un granito de arena o algún parásito que al atravesar su caparazón, hace que en su blando tejido se produzca una irritación liberando un líquido que luego da origen a la perla. Para hallar una perla los buceadores de esta valiosa joya, hacen esfuerzos que requieren mucha valentía y paciencia para rastrear el fondo del mar en busca de ostras para sacar esas perlas tan preciadas. Es interesante notar que la historia contada por Jesús nos lleva a pensar que lo valioso nunca está a la mano y no se consigue fácilmente. En esta vida siempre sufrimos muchas adversidades y no es nada fácil enfrentar estas situaciones porque se requieren de fe, valentía, paciencia y esperanza. ¿Qué te está generando el dolor a causa de tus heridas? ¡Ten la convicción que cada ataque del enemigo en contra tuya sacará lo más preciado de ti!

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio