¿Quieres leer con música?
Dale Play
¿Quién encerró el mar tras sus compuertas cuando éste brotó del vientre de la tierra? ¿O cuando lo arropé con las nubes y lo envolví en densas tinieblas? ¿O cuando establecí sus límites y en sus compuertas coloqué cerrojos? ¿O cuando le dije: Sólo hasta aquí puedes llegar; de aquí no pasarán tus orgullosas olas?” Job 38:8-11 NVI
Las pruebas y procesos a los que somos sometidos, solamente permanecen con nosotros hasta que cumplen con el propósito para el cual fueron permitidos por el Señor. A pesar que en nuestro planeta la parte de agua es tres veces mayor a la parte de tierra, el Señor no le permite cruzar sus límites. De igual modo, a tu prueba Dios le ha puesto límite y sólo va a durar hasta que cumpla la orden que le fue impuesta por el Señor. Así que no retrases el tiempo de terminación de tu prueba, ni te rehúses a dejarte formar por lo que Dios te está permitiendo pasar, porque al pasarlo del modo correcto al final de la prueba serás refinado como el oro cuando pasa por el crisol, y entonces solo así, tu llanto se convertirá en júbilo, tu aflicción en consuelo, tu tristeza en gozo, tu escasez en provisión y tu opresión en libertad. ¡Nunca pierdas la esperanza de tiempos mejores al final de cada prueba!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio