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¡Shalom!


Aparta la indiferencia de tu corazón, practica la sensibilidad y la compasión con la que Dios nos ha creado.


“Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor.” Mateo 9:36 NTV

El hecho de “ponernos en el lugar de la otra persona”, conlleva a  sensibilizarnos con la condición de los demás para tratar de comprender como ellos se sienten frente a una determinada situación. Hay una gran diferencia entre la compasión y la lástima. La compasión te lleva a la acción, pero la lástima o pena te lleva al lamento. Ser misericordiosos con nuestro prójimo  implica ser conmovidos ante sus circunstancias, y en la medida de nuestras posibilidades, actuar en favor de ellos. El mejor ejemplo para ilustrar la misericordia a la que estamos haciendo referencia, es la de Jesús. Hay personas a nuestro alrededor tan necesitadas pero  nuestros problemas  y preocupaciones no nos dejan percibir la necesidad que ellos tienen. ¿Tú no crees que para esto conociste al Señor? Hay mucha gente que está esperando una palabra de esperanza,  que  tú  tienes; personas que necesitan ser bendecidas como tú lo eres. La indiferencia es la peor compañera de una persona porque es la que carcome la sensibilidad y la compasión con la que Dios nos ha creado.  Se una persona de bendición para los demás así como Dios lo es contigo!

 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio